A bocajarro
Por: Arturo O. Bravo E.
Se ha preguntado estimado lector, qué es ser Michoacano; a lo mejor resulta tan sencilla la respuesta, que no requiere aparentemente mucha ciencia contestarla. Y entonces, bueno, no todo lo que brilla es oro, y por ello merece un poco de atención detenida, mirar hacia dentro de nuestra michoacanidad. Sabiendo que tal tema cuenta con preciados documentos de investigación, la gran mayoría provenientes de la universidad michoacana, pues seguramente a estas alturas, resultaría un poco a lo mejor ocioso detenernos en tal duda. Sin embargo, resulta tentador tocar lo intocable; para un amplio sector, ser michoacano es motivo de orgullo, en ello van contenidos orígenes, tradiciones, creencias, entre otros que en conjunto le dan forma a la cultura purhépecha. Pero de repente todo ese chauvinismo local, se ve entrampado si uno se pregunta cuáles son realmente nuestros orígenes, o sea, todos nacimos en el lago de Pátzcuaro, según tengo entendido, Mechoacán es algo así como lugar de pescadores, ¿todos provenimos de familias pescadoras?. ¿Ser michoacano es escuchar pirekuas, comer aporreadillo, tomar mezcal, venerar a tata Lázaro, comprar cobre, calzar huarache, adorar muertos, ser de izquierda, cultivar caña, o simplemente vivir aquí?. Creo que no es suficiente, más bien me deja la impresión de que somos lo que ha querido que seamos, acomodando todas las piezas para que no haya mayores dudas al respecto, así como nacemos con un nombre y religión impuestos, así aparecemos en un mapa, con una ubicación, un denominación, y una historia; que ya da la impresión de haber sido igualmente manipulada. Pero no es posible seguir en esa ceguera, pretender apropiarnos de orígenes dudosos, hay quienes aseguran que los rasgos purhépechas, tienen origen oriental, en el caso de la música tradicional de tierra caliente, ésta proviene de regiones similares en España. Hoy en día, y con el cúmulo de información que va, y viene por el mundo de manera rápida, que ha permitido ampliar el conocimiento, lo primero a debate son las culturas tradicionales, que herméticamente como en México, se mantuvieron cerradas a toda prueba científica. Prueba de ello, los nacionalismos a ultranza, herramientas de propaganda oficial muy efectivos; los nacionalismos procuraban ensalzar falsos ídolos, discursos emotivos hacia un pedazo de piedra, tergiversaban la historia para hacerla suya, construyendo castillos en el aire. Pero se resisten a cambiar, al contrario, fomentan el engaño cual dogmáticos irracionales, aunque tramposamente promueven la educación, ésta jamás intentará debatir aquellas fuentes de conocimiento tradicionalista. Nuestra cultura no es pura, es tiempo de aceptar que estamos influenciados por agentes externos, los cuales llegaron desde otras latitudes, y le dieron forma a muchos grupos culturales, claro gracias a las mezclas o conquistas. Personalmente respaldo la idea de que somos una cultura híbrida, y así debe ser tratada, no simulada desde lo oficial, como muchas cosas de nuestra diaria vida. Insistir en tradiciones confusas, no es nada bueno, bueno sería empezar a reconocernos como eslabón de una cadena mundial, quitarnos tanta propaganda inútil, cargada de intenciones meramente políticas, que solamente han sembrado en el sujeto fetichismos absurdos. No agradará mucho lo aquí expuesto, pero aun así, vale la pena el reto a reconocernos como sujetos no como objetos.
A QUEMARROPA
1.- ¿Quién ganó y quién perdió en las pasadas elecciones en Guerrero?, la respuesta en votos usted la conoce, el PRD con apoyo del PT y Convergencia, se quedó de nuevo con el mayor pedazo del pastel. Sin duda que la oportuna declinación del candidato del PAN, y la publicación a nivel nacional que hizo la PGR, en donde el candidato del PRI, el ex edil de Acapulco, Manuel Añorve, era señalado por un testigo protegido, como beneficiario de un aportación de 15 millones de dólares a su campaña, por parte de los mañosos. Fue parte del detonante que derrumbó las aspiraciones del priísta. Sin duda que otro seriamente raspado es el gober Enrique Peña Nieto, y el cuasi líder nacional Humberto Moreira. Beatriz Paredes, pues ya se va, y ella cumplió advirtiendo desde un principio del error en la selección del candidato, pero no le hicieron mucho caso. Ganadores, pues mire que la vida da muchas sorpresas, hasta hace pocos ayeres, Manuel Camacho Solís, era repudiado por haber sido malosamente señalado como un sospechoso de la muerte de Colosio. Aunque antes del asesinato del sonorense, Camacho, Chirinos, Colosio, Ortiz, Serra, entre otros poquitos más. Formaban parte de la ingeniería intelectual, operativa y económica que estaba alrededor de Carlos Salinas de Gortari. Hoy Camacho es un importante ideólogo, estratega, y operador dentro de las izquierdas, que un día combatió. Marcelo Ebard, jefe de gobierno del DF y hechura de Camacho, también fue pieza clave en la victoria guerrerense. No dejemos de lado, la participación muy eficaz de Felipe Calderón, quien puso su “granote” de arena en esta contienda. Termino, ¿y el pueblo de Guerrero?, con todo y su voto, ganó o más de lo mismo. Estamos en http://www.aimich.org/

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