miércoles, 7 de abril de 2010

Comentario

Mientras que la clase gobernante en Michoacán, ha demostrado ser solidaria en crisis políticas, de los cuales ha salido librados.


El periodismo dista mucho de poder unificarse ante ataques que lo dejan tambaleándose. El recién caso del periodista Juan José Rosales quien fue objeto de la poca seriedad de la empresa MARMOR que conduce Lupita Morales, es la muestra de que varios medios de comunicación en la entidad están en manos de mercenarios y negociantes ajenos a tan noble actividad.

Es por eso que la clase gobernante en esta entidad goza de un amplio margen de maniobra que incluso les permite comprar, negociar o arrendar espacios en los medios, logrando con ellos atomizar la participación de periodistas críticos, veraces y comprometidos con la ciudadanía.

Condenable y repudiable entonces la actitud de Lupita Morales y grupo MARMOR en contra del periodismo michoacano.

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